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OaaS en la banca de LATAM: qué dejó 2025 y cómo operar en 2026

Escrito por iuvity | abril 2026

 

La banca latinoamericana atravesó en 2025 uno de los procesos de transformación operativa más profundos de su historia reciente. La aceleración digital, la expansión de los canales electrónicos y la presión por garantizar disponibilidad continua y seguridad llevaron a las entidades financieras a replantear cómo operan su tecnología crítica. 

En ese contexto, Operation as a Service (OaaS) dejó de ser una alternativa asociada únicamente a la externalización tecnológica para consolidarse como un modelo operativo estratégico, orientado a garantizar continuidad, eficiencia y escalabilidad. A través de la automatización, el monitoreo continuo y la gestión de servicios bajo niveles de servicio definidos, OaaS permite a los bancos sostener operaciones complejas sin desviar el foco de sus objetivos de negocio. 

En un escenario marcado por mayores exigencias regulatorias, crecimiento de la demanda digital y expectativas cada vez más altas por parte de los clientes, la pregunta dejó de ser cómo abrir la banca y pasó a ser cómo operar los servicios tecnología de forma eficiente y sostenible.  

OaaS: de la evolución del modelo operativo al impacto real en la banca 

Durante años, la transformación bancaria en la región se abordó principalmente desde una perspectiva tecnológica y regulatoria. Sin embargo, el avance de la digitalización dejó en evidencia que la adopción de nuevos canales y servicios no era sostenible sin un modelo operativo capaz de sostenerlos en el tiempo. 

En 2025, Operation as a Service (OaaS) emergió como una respuesta concreta a este desafío, al llevar la transformación al plano operativo. Más que habilitar nuevas capacidades digitales, OaaS permitió asegurar que servicios críticos como onboarding, pagos, scoring, prevención de fraude y cumplimiento funcionaran de forma continua, segura y medible. 

Este cambio se dio en un contexto de crecimiento de los servicios bancarios gestionados. El mercado global de Banking-as-a-Service alcanzó USD 24.600 millones en 2025 y se proyecta que supere los USD 60.000 millones hacia 2030. Aunque BaaS no es equivalente a Operation as a Service, esta evolución refleja una tendencia clara: a medida que más servicios financieros se consumen como servicios, las operaciones que los soportan deben volverse más eficientes y escalables. 

Desde el plano operativo, la adopción de OaaS permitió reducir los tiempos de implementación de nuevos servicios, escalabilidad de la infraestructura, estandarizar la operación y automatizar tareas repetitivas, logrando mayor agilidad sin comprometer el desempeño, la estabilidad, ni el control de los productos Bancarios. Al mismo tiempo, la gestión integrada de infraestructura y servicios críticos en tecnologías de observabilidad, impulsó una mayor resiliencia operativa, al permitir anticipar fallas, reducir tiempos de recuperación y pasar de una lógica reactiva a una preventiva.  

El resultado fue un cambio profundo en la forma de operar la banca digital en Latinoamérica: la innovación dejó de apoyarse en proyectos aislados y pasó a sustentarse en operaciones estables, predecibles y gobernadas, capaces de acompañar el crecimiento del negocio. 

A medida que la operación ganó estabilidad y previsibilidad, también se abrieron nuevas oportunidades para escalar valor hacia el cliente. 

Personalización como ventaja competitiva habilitada por OaaS 

Uno de los diferenciales más relevantes que dejó 2025 fue el avance de la personalización de productos y servicios bancarios. Sin embargo, esta personalización no fue resultado exclusivo del uso de datos o de nuevas capas digitales, sino de la capacidad de las entidades para operar sus servicios de forma estable, escalable y segura. 

Al gestionar la tecnología bajo un modelo de Operation as a Service, los bancos pudieron sostener integraciones complejas y flujos operativos continuos, habilitando propuestas más ajustadas a distintos segmentos sin comprometer la calidad del servicio. Créditos con condiciones dinámicas, seguros integrados a procesos de compra y ofertas contextualizadas comenzaron a escalar cuando la operación dejó de ser un cuello de botella. 

Esta capacidad operativa permitió no solo mejorar la experiencia del cliente, sino también impactar indicadores clave como conversión, retención y rentabilidad. En ese sentido, OaaS demostró que la personalización efectiva no depende únicamente de la innovación en el front-end, sino de una operación robusta que pueda sostenerla en el tiempo. 

Lecciones aprendidas en 2025 

El recorrido de Operation as a Service en la banca latinoamericana durante 2025 dejó aprendizajes claros que hoy funcionan como guía para la toma de decisiones operativas: 

  • Operation as a Service funciona mejor cuando se lo aborda como un modelo operativo integral, y no como una iniciativa tecnológica aislada. 
  • La agilidad real se alcanza cuando la operación está estandarizada, automatizada y gobernada, no solo cuando se incorporan nuevas herramientas. 
  • La continuidad del negocio y la experiencia del cliente dependen cada vez más de operaciones resilientes, capaces de anticipar incidentes y responder en tiempo real. 
  • La complejidad operativa aumenta a medida que crecen los canales y los servicios digitales, lo que exige roles, responsabilidades y SLAs claramente definidos. 
  • La cultura interna y la madurez operativa son tan determinantes como la tecnología para sostener Operation as a Service en el tiempo. 

Estos aprendizajes son fundamentales para evitar errores comunes y acelerar la adopción de modelos operativos más eficientes, especialmente en un contexto donde la banca digital continúa expandiéndose y la tolerancia a fallas es cada vez menor. 

Con estos aprendizajes como base, la atención comienza a desplazarse hacia las decisiones operativas que definirán el próximo año. 

 

Cómo preparar la operación para 2026: recomendaciones estratégicas 

De cara a 2026, los aprendizajes de 2025 dejan en claro que la transformación digital bancaria solo es sostenible cuando se apoya en un modelo operativo sólido. En ese contexto, Operation as a Service se consolida como una referencia clave para preparar operaciones más eficientes, resilientes y escalables. 

En primer lugar, las entidades financieras deberán definir y fortalecer su modelo operativo, estableciendo responsabilidades claras sobre la gestión de la tecnología, la continuidad del servicio y la respuesta ante incidentes. Sin un esquema operativo bien definido, cualquier avance digital se vuelve frágil. 

En segundo término, será fundamental incorporar mayor automatización y monitoreo continuo en la operación. La complejidad creciente de los entornos bancarios exige pasar de modelos reactivos a esquemas preventivos, capaces de anticipar fallas y reducir el impacto en el negocio y en la experiencia del cliente. 

Otro aspecto clave será el gobierno del servicio. Definir SLAs, métricas operativas y mecanismos de control permitirá gestionar la operación como un servicio medible y predecible, alineado con los objetivos del negocio y las exigencias regulatorias. 

Finalmente, preparar la operación para 2026 implica invertir en capacidades organizacionales y culturales. Equipos con mentalidad operativa, colaboración transversal y foco en la mejora continua serán determinantes para sostener Operation as a Service en el tiempo. 

Operation as a Service como base de la banca que viene 

Lo que 2025 dejó en evidencia es que la evolución de la banca latinoamericana ya no depende únicamente de lanzar nuevos productos digitales o incorporar más tecnología. El verdadero diferencial está en cómo se opera esa tecnología en entornos cada vez más complejos, exigentes y regulados. 

En ese escenario, Operation as a Service se consolida como un pilar fundamental para construir operaciones bancarias más resilientes, eficientes y preparadas para escalar. Las entidades que lograron avanzar con mayor solidez fueron aquellas que entendieron que la continuidad del negocio, la experiencia del cliente y la capacidad de innovar dependen, en gran medida, de contar con un modelo operativo claro, medible y sostenible. 

De cara a 2026, el desafío ya no es si transformar la operación, sino cómo hacerlo de manera estratégica, alineando tecnología, procesos y personas bajo un enfoque de servicio.  

 

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