Cómo responder a la Ley 21.663 y la NCG 538 con detección de fraude en tiempo real y modelos de Machine Learning
La entrada en vigencia de la Ley 21.663 y la Norma de Carácter General N° 538 en Chile marca un punto de inflexión para las entidades financieras en Chile. El desafío ya no se limita a cumplir con controles de acceso, reforzar la autenticación o revisar transacciones sospechosas. Hoy, la expectativa es mucho más amplia: entender qué está pasando durante toda la experiencia del usuario y actuar antes de que el fraude se materialice. Sin afectar la experiencia de sus clientes.
Este cambio regulatorio introduce nuevas exigencias: monitoreo permanente de la actividad, detección temprana de comportamientos anómalos y capacidad de respuesta en tiempo real. A esto se suma un elemento crítico: la trazabilidad sobre cada decisión tomada frente a un evento de riesgo.
Muchas de estas capacidades no son nuevas para el mercado. Las soluciones antifraude actuales ya incorporan reglas dinámicas y mecanismos de detección. Sin embargo, cumplir con la normativa no garantiza por sí solo una gestión efectiva del fraude, ni asegura una experiencia sin fricción para el usuario.
En un entorno donde los ataques son cada vez más sofisticados, el verdadero valor está en detectar mejor: reconocer cómo se comporta un usuario, identificar señales que se salen de su patrón habitual y actuar en el momento adecuado, sin convertir cada interacción en una fricción innecesaria.

¿Qué cambia con la legislación de ciberseguridad en Chile?
La regulación chilena en ciberseguridad marca un cambio relevante: ya no se trata únicamente de establecer controles, sino de gestionar el riesgo de forma continua, medible y auditable a lo largo de toda la operación digital.
En este marco, la Ley 21.663 establece la necesidad de contar con capacidades permanentes de identificación de amenazas, respuesta a incidentes y gestión de vulnerabilidades, con foco en asegurar la continuidad operacional frente a eventos de alto impacto. Esto implica que las organizaciones deben pasar de modelos reactivos a esquemas de monitoreo y evaluación constante del riesgo.
Por su parte, la Norma de Carácter General N° 538 de la CMF introduce exigencias más específicas para el sector financiero, particularmente en términos de autenticación reforzada, monitoreo de transacciones y registro detallado de eventos. En la práctica, esto se traduce en la necesidad de contar con visibilidad continua sobre la actividad de los usuarios, así como con mecanismos que permitan detectar comportamientos anómalos y responder oportunamente.
Para las áreas de riesgo, fraude, tecnología y cumplimiento, esto significa que ya no alcanza con saber que una alerta se generó. También hay que poder explicar qué señales se analizaron, qué tan riesgoso era el evento, qué acción se tomó y si esa acción fue proporcional al riesgo detectado.

PROFILER como respuesta: más allá del cumplimiento
En este escenario, cumplir con la normativa es solo el punto de partida. El verdadero desafío está en cómo implementar capacidades capaces de detectar riesgo en tiempo real, responder de forma oportuna y generar trazabilidad sobre cada decisión, sin aumentar innecesariamente la fricción para el usuario ni la complejidad operativa para la organización.
Más que incorporar controles aislados, el desafío hoy está en construir una visión continua del comportamiento y el contexto detrás de cada interacción digital.
01. De eventos aislados a entendimiento continuo del riesgo
Muchas soluciones antifraude ya incorporan mecanismos dinámicos de detección y monitoreo. Sin embargo, gran parte de estos modelos siguen evaluando eventos puntuales de forma aislada.
PROFILER va más allá de ese enfoque al analizar el comportamiento del usuario durante toda la sesión digital, y no únicamente en momentos específicos como el inicio de sesión o la aprobación de una transacción.
A partir de biometría comportamental, machine learning y análisis contextual, la plataforma construye una visión más completa del riesgo asociado a cada interacción, permitiendo identificar señales que podrían pasar desapercibidas para modelos más tradicionales.
Esto permite detectar situaciones donde un usuario se autentica correctamente, pero su comportamiento no coincide con el de un cliente legítimo, como ocurre en casos de Account Takeover.
02. De registrar eventos a demostrar decisiones
La regulación no solo exige detectar fraude, sino también contar con evidencia para justificar las decisiones tomadas. Si bien muchas plataformas generan logs y registros de eventos, esto no siempre es suficiente para responder ante auditorías o requerimientos regulatorios.
PROFILER construye un perfil dinámico por cada usuario y cada evento, permitiendo explicar cómo y por qué se tomó una decisión antifraude. Este nivel de trazabilidad no solo facilita el cumplimiento, sino que aporta transparencia y respaldo frente a entes supervisores.
03. De alertar eventos a actuar en el momento preciso
Las exigencias regulatorias establecen la necesidad de responder en tiempos acotados frente a incidentes de seguridad. En la práctica, muchas soluciones detectan eventos, pero no siempre permiten actuar de forma inmediata y priorizada.
PROFILER habilita alertamiento en tiempo real con priorización dinámica del riesgo, lo que permite intervenir en el momento exacto en que se detecta un comportamiento sospechoso. Esto mejora la efectividad de la respuesta, reduce pérdidas potenciales y asegura que la organización pueda operar dentro de los estándares exigidos por la normativa.
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De cumplimiento regulatorio a ventaja competitiva
Los nuevos marcos regulatorios en Chile no solo elevan los estándares de ciberseguridad, sino que redefinen cómo las organizaciones deben gestionar el fraude digital. El foco ya no está únicamente en cumplir con la normativa, sino en desarrollar capacidades reales de detección, respuesta y trazabilidad que operen en tiempo real.
En este contexto, la diferencia entre cumplir y competir está en el enfoque. Las organizaciones que logren evolucionar hacia modelos basados en comportamiento, con visibilidad continua y capacidad de acción inmediata, no solo estarán mejor preparadas para responder a las exigencias regulatorias, sino también para reducir el fraude, minimizar la fricción y optimizar su operación.
Soluciones como PROFILER permiten dar ese paso: pasar de controles aislados a una gestión integral del riesgo, donde cada interacción del usuario se convierte en una señal, cada decisión es explicable y cada evento puede ser gestionado en el momento preciso.
La pregunta ya no es si tu organización cumple con la normativa, sino si está preparada para convertir ese cumplimiento en una ventaja competitiva.

Resumen
La Ley 21.663 y la NCG 538 impulsan a las entidades financieras en Chile a fortalecer sus modelos de prevención de fraude. El foco está en contar con monitoreo permanente, detección temprana, capacidad de respuesta y evidencia clara de las decisiones tomadas.
Sin embargo, cumplir con la norma no es suficiente si la organización sigue trabajando con una visión fragmentada del riesgo. Los modelos basados en comportamiento permiten entender mejor la actividad del usuario, detectar desviaciones durante la sesión y actuar con mayor precisión.
PROFILER ayuda a responder a este nuevo escenario al entregar visibilidad continua, análisis comportamental y trazabilidad, reduciendo el fraude sin aumentar innecesariamente la fricción para los clientes legítimos.
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